|
Al comisario
Jean-Baptiste Adamsberg no le
gusta la primavera. Desconfía
del aumento de sabia, de los
deseos de evasión, del
desencadenamiento de las
pulsiones, todos estos signos
que anuncian el retorno de los
días hermosos... Y Adamsberg
tiene un motivo... Su prometida,
Camille, ha hecho su maleta y su
ausencia deja alicaído al
comisario, en el momento en el
que más la necesita: alguna cosa
acaba de caer sobre la capital,
un enigma portador de maldición,
que podría convertirse en
desgracia, si no se toma una
decisión firme... Extrañas
señales se extienden a las
puertas de los edificios de
París, y palabras inquietantes,
misteriosas, aparecen en lugares
públicos... Y luego llega lo que
Adamsberg temía: una primera
muerte, el cuerpo ennegrecido,
la cara descompuesta por un
gesto de terror, los signos de
la peste... Y es entonces cuando
se anuncia el enigma, el regreso
de la terrible plaga, pero con
una variante sagrada, y parece
que alguien controla la
enfermedad y la lleva donde
quiere... |