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María y
Marquard son pintores y amantes,
con una vida en común. Una vez
que Marquard obtiene un
importante premio, dotado con
una considerable suma de dinero,
su creatividad artística se
desvanece. Mientras María
trabaja en una serie de cuadros,
Marquard visita a su amigo
Gregor, un criador de caballos y
filósofo, se acuesta con la
angelical Angie y visita a su
hija Lucía en varias ocasiones.
Marquard y Lucía, que han
comenzado una tierna y compasiva
relación padre-hija, pasan dos
días en un hotel de la costa,
decidiendo no hablarse con
palabras. Los sentimientos y la
comunicación surgirá de un modo
muy especial.
María, que desconoce el paradero
y el porqué de la ausencia de
Marquard, se da cuenta por sí
misma: su amor se ha terminado.
Abruptamente, interrumpe su
trabajo hasta el momento y
comienza a pintar un nuevo
cuadro, titulado "Lo visible y
lo invisible". |